«Este enfoque nos ha valido nuestro activo más valioso: la confianza».
Declaración de Bandcamp en julio de 2016, en su página de presentación. En ella daba dos cifras: los fans habían pagado 163 millones de dólares a los artistas, 4,1 millones en los últimos 30 días. Y añadía que la confianza de los artistas era lo que hacía funcionar a Bandcamp y lo que la haría crecer.
Diez años más tarde, en octubre de 2026, la misma página mostraba 1.830 millones de dólares pagados y la frase ya no estaba. Había desaparecido antes de que nadie comprara la empresa, en algún momento entre noviembre de 2016 y octubre de 2021.
Después, Bandcamp cambió dos veces de dueño. Epic Games la compró en marzo de 2022 y Songtradr, en octubre de 2023. Ninguno de los dos tuvo que borrar la frase.
El activo que no salía en el balance
Según su página para artistas, Bandcamp se queda un 15 % de cada venta de música digital y un 10 % de las de merchandising. De media, el 82 % de lo que paga un fan llega al artista o al sello en 24 o 48 horas. Con condiciones así se gana la confianza de un músico: sabe qué parte le toca y cuándo la cobra, sin abogado de por medio.
Con ese modelo, la tienda ganaba dinero. En febrero de 2018, al hacer balance del año anterior, Bandcamp contaba que estaba a punto de cumplir seis años seguidos con beneficios; en 2021 seguía siendo rentable, según Billboard.
En 2016, Bandcamp estrenó Bandcamp Daily, una publicación propia sobre la música que vendía; en 2017 su audiencia creció un 84 %, según aquel balance.
Su redacción trabaja en la parte del negocio que no se factura. Elige qué disco merece atención y lo cuenta. Una parte de lo que mueve se puede medir en clics; el resto —el lector que descubre a un artista y lo compra semanas después, el que vuelve a la tienda porque se fía de su criterio— no aparece en ninguna cuenta.
La confianza tenía, aun así, un día en que se dejaba ver. El 20 de marzo de 2020, con los conciertos cancelados por la pandemia, Bandcamp renunció durante 24 horas a su parte de las ventas. Según Ethan Diamond, cofundador y consejero delegado de la empresa, los fans compraron ese día casi 800.000 artículos por 4,3 millones de dólares, más de quince veces lo que se vendía un viernes normal.
La jornada se convirtió en cita periódica con el nombre de Bandcamp Friday, y en marzo de 2024 la empresa aseguraba que el 90 % de lo vendido esos días venía de fans que compraban música durante todo el año.
Un Bandcamp Friday convierte en ventas, en un solo día, la demanda que la confianza ha ido acumulando durante meses, y por eso se lee tan bien en una hoja de cálculo. El 90 % cuenta a quienes vuelven; el motivo por el que vuelven queda fuera de la cifra.
La frase de 2016 desapareció de la página con Ethan Diamond al frente, mientras la empresa seguía cuidando el activo con hechos, del reparto a los viernes sin comisión.
Dos compras, un criterio
El 2 de marzo de 2022, Ethan Diamond anunció en el blog de Bandcamp que la tienda pasaba a formar parte de Epic Games, la empresa de Fortnite. Su texto era una lista de continuidades. Bandcamp seguiría funcionando como tienda y comunidad independiente, con él al frente; los artistas conservarían de media el 82 % de cada venta; los Bandcamp Fridays continuarían, y Bandcamp Daily seguiría dando a conocer la música de la tienda.
Epic ponía, además, recursos para expandirse internacionalmente y desarrollar el producto. Las dos empresas, escribía Diamond, compartían la visión de construir «el ecosistema más abierto y favorable a los artistas del mundo».
El 28 de septiembre de 2023, Epic anunció que vendía Bandcamp a Songtradr, una empresa de licencias musicales, mientras recortaba unos 830 empleos propios, según 404 Media. Songtradr explicó la compra con su propio vocabulario: quería ampliar sus servicios para artistas y ofrecerles licenciar su música, según Music Business Worldwide.
La venta se cerró el 16 de octubre de 2023. De los 118 empleados de Bandcamp, 60 recibieron una oferta de Songtradr y 58 no, según SFGate. Para elegir, Songtradr se fijó en la importancia de cada puesto para que la operación siguiera funcionando y en su solapamiento con funciones que ya cubría, según The Quietus y 404 Media.
Paul Wiltshire, consejero delegado de Songtradr, se lo explicó por correo a quienes se quedaban. Los ingresos se habían mantenido estables, escribió, pero los costes operativos habían crecido tanto que resultaba «imposible seguir llevando el negocio como hasta ahora». SFGate recordaba que Bandcamp llevaba casi una década siendo rentable.
La redacción de Bandcamp Daily quedó en tres personas. Salieron también los ocho miembros del comité negociador del sindicato, Bandcamp United, y, según el propio sindicato, 40 de sus 67 afiliados. Ethan Diamond dejó la empresa, según Engadget.
El mismo día de los despidos, una portavoz de Songtradr se comprometió a mantener los Bandcamp Fridays y Bandcamp Daily. Era la promesa de 2022 en versión corta, hecha por otro dueño.
No todo lo que ha hecho Songtradr va en la misma dirección: el 13 de enero de 2026, Bandcamp prohibió la música generada por inteligencia artificial.
A finales de junio de 2026, Songtradr suprimió diez puestos de ingeniería, según confirmó a Hypebot, y aseguró que su compromiso con artistas y fans no cambiaba. La promesa de desarrollar el producto convive desde entonces con dos recortes en el equipo que tenía que desarrollarlo.
Las cifras no se enteraron
Se cumplieron las promesas que se pueden comprobar con una cifra. En octubre de 2026, la página de presentación de Bandcamp seguía anunciando que el artista se quedaba de media con el 82 % de cada venta. Los Bandcamp Fridays continuaron, aunque en 2024 dejaron de ser mensuales; para 2026 se anunciaron ocho. Bandcamp Daily siguió publicando cada día laborable.
Las cifras de negocio no registraron el recorte. Según la misma página, los fans gastaron 193 millones de dólares entre octubre de 2023 y octubre de 2024, el primer año de Songtradr, y 225 millones entre octubre de 2025 y octubre de 2026, más que los 218 del año de la pandemia. Los Fridays de 2025 pagaron 19 millones de dólares a artistas y sellos, más que los de 2024, según la empresa.
Hay una cifra que sí baja, y no está en esa página. Según el contador de piezas de su archivo, en nueve capturas de Wayback Machine, Bandcamp Daily pasó de publicar 954 piezas al año entre noviembre de 2019 y octubre de 2020 a 643 entre octubre de 2025 y octubre de 2026. Un tercio menos.
La caída empezó antes que los cambios de dueño. Antes de la llegada de Epic, el ritmo ya había bajado a unas 835 piezas al año; tras la compra repuntó unos meses, y ninguna de las dos compras lo hundió de golpe: el último año con Epic cayó un 10,5 % y el primero con Songtradr, ya con la redacción en tres personas, un 9 %.
En los días que cubren esas capturas, Album of the Day, el disco que recomienda cada día laborable, salió en todos menos uno. Lo que encogió fue todo lo demás: de unas 700 piezas al año a unas 390, según una estimación hecha sobre las mismas capturas.
La salida de casi la mitad de la plantilla, en octubre de 2023, no movió ninguna cifra de la página de presentación. Ninguna medía el trabajo de quienes se fueron.
Contar lo que se vende
En octubre de 2023, elegir qué música merecía atención era un coste, y Songtradr lo recortó. Dos años después, el 2 de septiembre de 2025, esa tarea volvió convertida en producto.
Bandcamp Clubs arrancó con cuatro clubes de suscripción, del jazz al metal, a 13 dólares al mes cada uno. Cada club tenía un curador, casi siempre un DJ o un periodista, que elegía un disco al mes. El suscriptor lo recibía en su colección, donde se quedaba aunque se diera de baja, junto con una entrevista exclusiva al artista y una sesión de escucha en directo con el curador. Dan Melnick, director general de Bandcamp, lo presentó en Music Business Worldwide como una selección humana «en lugar de algoritmos».
En febrero de 2026, Melnick contaba a Music Week que todos los clubes crecían de forma constante, y definía el producto con la palabra que la página de presentación había dejado de usar: «Es una suscripción de alta confianza».
En septiembre de 2026, Bandcamp avisó a los suscriptores de que cerraba los clubes; la selección de octubre fue la última. Lo contaron los propios suscriptores en las páginas de los clubes, y lo confirmó allí Tina Edwards, curadora de uno de ellos. Bandcamp no lo anunció ni lo explicó en público, y la página que presentaba los clubes dejó de existir.
Lo que Clubs medía no era la confianza, sino cuántos pagaban por ella. Mientras la selección se hacía en una redacción que se leía gratis, en las cuentas solo aparecía como nómina. Fuera cual fuera la razón del cierre, Clubs tuvo lo que la redacción nunca tuvo: un número que poner al lado de lo que cuesta.
Los Fridays han sobrevivido a los dos dueños porque convierten la confianza en ventas que se cuentan en 24 horas. El Daily, porque su producción se puede contar; en su página para sellos, Bandcamp sigue ofreciéndolo como cobertura de «miles de discos al año». El criterio que elige esos discos no tiene cifra.
Así trata la lógica financiera lo que no aparece en un balance, y así trató Terra Firma lo que no sabía medir en EMI: lo ve cuando cuesta y lo pierde de vista cuando sostiene el negocio. En EMI, las cifras acabaron registrando el daño cuando ya no tenía arreglo.
Para un sello que vende en Bandcamp, lo que se mide, como el reparto o los viernes sin comisión, ha aguantado a dos dueños; la exposición editorial depende del dueño de turno. Lo que no depende de ninguno es la lista de correo, que el fan acepta al comprar o al seguir a un artista y que el artista puede exportar.
Nada de esto anuncia que Bandcamp vaya a hundirse; sus cifras dicen lo contrario. Para quien gobierna con ellas, la continuidad confirma que el recorte salió gratis. Las métricas de una plataforma miden lo que vende; por eso un comprador puede recortar el valor intangible que la sostiene sin que ninguna cifra lo note a tiempo.